la fotografía actúa dentro de las categorías del signo como (índice) refiriéndose a ella como elemento que revela la causa real de determinados efectos(causa y efecto),ofreciéndonos el conocimiento de alguna circunstancia temporal. La causa en el caso de la fotografía seria la luz ya que es la verdadera autora de la imagen; en un eslogan publicitario de comienzos de la fotografía se consignaban ideas y posiciones frente a esta “Deja que la naturaleza plasme lo que la naturaleza hizo” de aquí, que la ausencia de interpretación e intervención de la imagen fotográfica iban a ser una característica esencial de la misma, por consiguiente tendríamos que el efecto de la imagen fotográfica iba a estar desligada de toda subjetividad humana.
Este mismo efecto indicial desprende a la imagen de todo tipo de idealizaciones, convirtiéndose en un hecho no simbólico, ya que la imagen no se encuentra sublimada a un significado. Siendo (el símbolo) una de las características del signo, que pretende una aparente similitud con lo representado, causando una primaria referencia a la imagen, que no se llevaría a cavo con la naturaleza indicial de la fotografía. En el cine como en la fotografía se ha utilizado esta característica de la imagen para connotar diferentes relaciones que habitan en ella.
Las características mecánicas permiten que la imagen obtenga un grado de objetividad propia del mecanismo fotográfico, que en contraposición con la pintura, la imagen esté sujeta a la intervención y la relación de preconceptos del autor con un determinado entorno, la pintura desarrollada por un pintor o sujeto se torna subjetiva. Es por esto, que gracias a la fotografía la pintura ha obtenido un grado de liberación frente a las tendencias que pretendían lograr un nivel de realismo estético, causando una nueva búsqueda continua de un lenguaje puramente pictórico.
Esto se hace posible ya que proceso químico mecánico, es el generador íntimo de la imagen y la subjetividad propia del ser humano queda excluida y filtrada al solo limitarse en la intervención u orientación de proceso. Esta característica fotográfica (la objetividad) se hace reconocible por su precariedad semántica, ofreciéndonos un fragmentos de un instante determinado para convertirse en puro indicio de tiempo. La significación de esta imagen es ilimitada, ya que se hace pasar por el todo de una totalidad de tiempo.
En la imagen fotográfica se adquiere un reconocible grado de reducción, si hablamos de la imagen resultante, en ella se comprimen organismos o estructuras como el color, la perspectiva y proporción. En este nivel encontramos una de las primeras diferencias que se evidencian entre lo digital y lo análogo, ya que en lo digital, la traducción que se establece con la realidad, se otorgan unos indeterminados códigos y signos no propios de la imagen y que son particulares o ajustados al lenguaje digital.
La imagen digital al ser articulada por procesos mediáticos adquiere signos y códigos tales como pixeles, números o vectores, esta segmentación de la imagen es representada a partir de conceptos que no hacen parte de la misma realidad y que no son propios de esta.
Explorando un poco más en los en los orígenes de la fotografía haciendo un paralelo con las corrientes tecnológicas, las dos preestablecían soluciones funcionales del ser humano; la fotografía obedece a medidas del instinto de imitación e intencionalidad de representar la naturaleza, de un registro impreso que se introduzca en la memoria. Desde el mismo momento de las cavernas hasta la era actual, este principio a causado dudas y expectativas de evidenciar la verdadera realidad, en el arte este realismo conforma una primaria tendencia estética de la historia; por un lado surge la preocupación estética de reemplazar las realidades por un símil exacto, propiamente determinada por un parentesco físico, y por el otro, la aspiración de crear realidades espirituales en donde el objeto trasciende mas allá de la corporeidad de la forma y su apariencia.
Las corrientes tecnológicas nacen como una preocupación de almacenar, registrar u ordenar un sin límites de información para su mayor entendimiento o reconocimiento, luego de esto los avances tecnológicos vienen a formar parte de las nuevas maquinarias fotográficas, con esto se pueden observan unas nuevas características de la fotografía.
Una primera característica de lo antes dicho surge a partir de las nuevas dimensiones de acceso de la imagen fotográfica, una intención expandida en donde todo público tiene el derecho o la facilidad de manipulación de esta. Los nuevos ordenadores permiten que estas imágenes sea expuestas a cambios puramente subjetivos por parte del emisor, este proceso de connotación hacen que la imagen obtenga un determinado grado de carga de intencionalidad.
Las imágenes serán en resumen unos nuevos comandos preestablecidos de un nuevo lenguaje del ordenador, los recursos que ofrece este medio determinan una valiosa pero a la vez peligrosa manipulación de la imagen, ya que acciones como el montaje o trucaje, pueden permitir el acceso a un campo ilimitado de poder de la misma, al igual siempre existe un grado determinado de manipulación; desde el simple hecho tomar la imagen a partir de un punto de vista en particular o hasta la estetización de poses y objetos.
Existen ciertas coincidencias que se establecen entre cámara y espejo, el espejo actúa como un soporte reflectante que duplica la imagen con tal fidelidad que se desarrollan lazos entre objeto y sujeto, esto se debe gracias a que la imagen irradiada por este mecanismo contiene un innegable grado de similitud con lo “real”, esta característica en principio contiene y sujeta una fuerte relación con lo fotográfico, al igual el espejo hace parte fundamental y funcional de la técnica mecánica de la cámara.
Pero estos dos mecanismos de visión no solo nos pueden ofrecer una imagen simple y llana de la realidad, el espejo ha constituido inventarios míticos y verdades espirituales que han cimentado todo un imaginario cultural (narciso, el vampiro, las brujas de tesalia, blanca nieves y Alicia entre otros) esta imagen expandida recorre lugares y espacios que trascienden las estructuras puramente corporales , culturas y personajes han utilizado este objeto como medio y puente de conocimiento.
Es aquí en donde encontramos estas dos ambivalencias que se pueden localizar tanto en la imagen fotográfica como en el espejo, las dos estructuras generadoras de ideas y conceptos que proponen nuevas dimensiones de acceso hacia otra realidad, fontcuberta explica esto haciendo una comparación entre (narciso y el vampiro); por un lado narciso que ilustra cierta obsesión y encanto por la imagen real, y por otro el vampiro que carece de imagen reflejante. Este ejercicio al igual es comparable con la suma de un sinfín de formas de abordar y capturar la imagen fotográfica, por un lado (narciso) que equivaldría a la acción de encuadrar y registrar la imagen con un valor estrictamente objetivo, es decir; El fotógrafo se encarga de rastrear, evidenciar o capturar la imagen de tal forma que el mensaje que ocupa a la imagen no genera una multiplicidad de variantes en su significado.
En principio la imagen como documento define y ejemplifica el concepto o la idea de narciso, teniendo en cuenta que la manipulación o procedimientos de connotación suprimen y sintetizan el mensaje, reduciendo a un significante el carácter analógico de la fotografía. Al igual, no solo la imagen documento nos puede ofrecer un ejemplo de este tipo de acercamiento hacia la imagen fotográfica, artistas como (Bresson, Diane Arbus, Alfred stieglitz, Charles Cliffort) configuran la realidad sin ningún tipo de intervención, esta conexión con narciso se establece en relación con los procedimientos formales que son establecidos por las exclusivas funciones de la cámara, estas erigen en las imágenes nuevas perspectivas o nuevas formas de mirada en completa relación con lo real.
En el caso del vampiro la experiencia directa con lo real ya no importa, sus nuevas expectativas se acercan en ahondar y explorar un significante que se alude a partir de las huellas o memorias que se incrustan en el mundo objetual y su contenido, esta nueva realidad espiritual se encarga de multiplicar accesos a puertas que derivan a un indeterminado infinito de nuevas imágenes y realidades. Es el caso de artistas como (Cindy Sherman, Gilbert Garcin, Rodney Smith y Peter Witkins) que se valen de lo real para luego así en esa aparente invisibilidad del vampiro poder revelar una verdadera realidad.
Estas dos tendencias que se preestablecen en el hecho de descubrir lo real e inventar otra realidad, difieren a partir del modo de acción frente a la construcción de la imagen, la primera que se formula como la “huella directa” y que hace parte de esa característica análoga y denotada de la imagen, y que se identifica gracias a la estructura mecánica de la cámara. En esta formula los procesos que se establecen no permiten la intervención de dispositivos externos que manipulen e intervengan el estado primario de la imagen fotográfica, en contraposición la “huella diferida” ejecuta una labor de aplicación e insinuación externa, en donde se establece un determinado flujo que reelabora ideas y conceptos que se apartan de el rastro o la huella original.
Sin embargo existe una fuerte conexión entre estas dos tendencias de construcción de la imagen, y se encuentran en el hecho en el que la acción es elaborada a partir de una constante búsqueda e invención por parte de su autor, hecho que se instituye en los dos casos.
Esta simbiosis que se origina a partir de una huella directa a una huella diferida se le conoce como digitalización, traducción que se hace posible gracias a la imposibilidad de verbalizar una imagen fotográfica, debido a su precariedad semántica. Esta dificultad se presenta como la base fundamental de trabajo que permite la manipulación e intervención a todo tipo de huella fotográfica.
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